EL CAMALEÓN

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GREG NORMAN GOLF COURSE DESIGN EN MAYAKOBÁ.

Por Carloslucio Ramos

¿De cuántas maneras es posible recorrer un campo de golf?

Podemos hacerlo acompañando a los amigos, viendo desde el carrito sus drives y los golpes de fairway a green, sus muchos errores y los putts que necesitó cada quien para embocar la pelota –llevando el score preciso de las rabietas.

Si hay buena suerte, compartiremos la emoción y diremos salud por un buen juego.

Otra forma es participando: recorrer cada hoyo en el talking golf de los fairways, sufriendo en los out of bounds y trampas para llegar por fin al pasto más fino y caro del mundo, donde intentaremos hacer lo que en la práctica y las clínicas con el pro, o nos imaginaremos capaces de emular lo que vimos en Skratch y GolfTV.

En este caso el recorrido puede ir salpicado de apuestas que terminan liquidándose –a favor o en contra– durante la amena socialización del Hoyo 19. Con el inconveniente de que esas cuentas no se pueden pagar con tarjeta o dinero plástico.

También está la salida al course para competir. Y entonces todo cambia, porque a un campo que siempre es el mismo lo vemos de forma diferente. Igual disfrutamos el paisaje, el sol, la frescura del aire entre los árboles, las aves, ardillas, los patos en estanques y lagos –naturales o no–, alguna iguana y hasta uno que otro caimán que toma el sol con tranquilidad.

Pero en esos recorridos otras cosas ocupan la mente: el amor propio, la crítica a nuestro juego y capacidad, la presión de los marshalls para evitar retrasos, la tarjeta… Son salidas muy retadoras y hasta pueden ser divertidas, pero van cargadas con un fuerte grado de adrenalina que genera mucho estrés, a veces demasiado.

En estas tres modalidades no hay nada nuevo, por supuesto. Y las maneras de recorrer un campo son tan diversas como golfistas hay.

Sin embargo, existen también las jornadas excepcionales, memorables. Como las que hemos podido disfrutar en la Riviera Maya –el Caribe Mexicano– dentro del monstruo diseñado hace ya 15 años por Gregory John Norman: El Camaleón Golf Course.

LO QUE TE ESPERA…

No es fácil crear un campo en la selva tropical de Quintana Roo, aprovechando el ecosistema de manglar con oscilantes canales de límpidas aguas dulces que ofrece Mayakobá. Es algo que requiere visión, creatividad, osadía. Elementos que El Gran Tiburón Blanco integra en los más de 100 courses que ha desarrollado en 34 países.

Inspirado en la exuberante belleza del terreno, el legendario campeón australiano concibió un oceanfront en el cual jugar golf por el puro placer de hacerlo. Porque de eso se trata. Sin otra expectativa que deslumbrarnos ante su belleza, para luego enfrentar lo que el ingenio humano es capaz de concebir en un entorno selvático.

El Camaleón fue bautizado así por Greg Norman en 2006. Es un diseño sorprendente desde su espléndida Koba Club House, y no deja de maravillar a lo largo de los nueve primeros hoyos que provocan –como sucede con un buen libro– ese sentimiento tan conocido de no querer terminar, aunque todavía nos falte la otra mitad.

Desde la tee del primer hoyo, par-4 sin bunkers, uno quiere lograr el mejor drive. La mañana húmeda y calurosa nos invita a andar un amplísimo fairway para sentir la brisa marina. Ese fue el caso también en el hoyo 2, que se juega por la derecha y donde el cambio de vegetación permite saber que nos hallarnos en un sorprendente manglar.

El siguiente –tercer par-4 consecutivo– es un hoyo que invita a cortar el aire para subir en dos golpes al green, resguardado por un hermoso lago y gran trampa. Le sigue el primer par-3 de 116 yardas, el más corto del campo, que es un signature a jugar contra la fuerte brisa del Mar Caribe para terminar junto al mar, con vistas a la Isla Blanca de Cozumel.

Aparece entonces el hoyo 5 flanqueado por manglares, con un canal que acompaña sus 554 yardas por la izquierda; es un par largo con tres grandes bunkers en el medio fairway a la derecha, y otra trampa gigante enfrente que se extiende hasta el green, éste con un amplio estanque detrás. El par-4 siguiente cuesta arriba es magnífico, con una trampa complicada para acceder al green y un profundo canal de agua cristalina a la derecha.

El hoyo 7 par-5 posee un espectacular bunker-cenote en medio del fairway, con el green protegido por trampas a ambos lados. El par-3 que sigue es atravesado por una zona de transición para acceder al angosto green con caída hacia la izquierda. Y el hoyo 9 –para algunos el más difícil– presenta un gran bunker a la mitad de sus 462 yardas, así como dos trampas antes y después del green.

BACKNINE

El Camaleón ofrece una experiencia golfística singular, dentro y fuera del campo: gran y acogedora casa club, servicio personalizado, diseño y landscaping formidables, exigencias de estrategia en diferentes niveles con alternancia de pares 3-4-5, así como bellos greens de variada complejidad –simplemente perfectos.

El recorrido backnine es igualmente espectacular, con hoyos favoritos: el 10 por su canal muy transitado, visible a la altura del green; el 11 par-4 en el que se deben sortear otro canal y un océano ondulante de arena para llegar a la bandera; el 14 con gran lago lateral y un ancho canal casi 90 yardas antes del hoyo; o el 17 par-4 ubicado entre los resorts Banyan Tree y Fairmont Mayakobá, que se juega acompañado –las 386 yardas– por el hermoso canal principal de arena caliza.

Sin embargo, el hoyo signature de El Camaleón Golf Course es el 15 par-3 de 155 yardas, con un green panorámico hacia las aguas turquesa del Caribe y la espectacular playa de arena casi blanca.

Es imposible no enamorarse de este oasis creado por la firma Greg Norman Golf Course Design, que al año siguiente de su inauguración se volvió sede permanente del primer campeonato PGA TOUR en México: el Mayakobá Golf Classic –jugado 14 veces.

El Camaleón es un gigante que permite vivir los recorridos de la manera más lúdica que existe, cuando el reto ya no es sólo vencer al campo –por majestuoso que pueda ser–, sino poder regalarte la oportunidad de competir contigo mismo: el disfrute pleno del juego.

Porque, en definitiva, hay formas muy variadas de recorrer un campo de golf.

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